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el
funcionamiento de los músculos
El
poder explosivo que permite a un atleta recorrer 100 metros en menos de
10 segundos proviene del combustible que hay almacenado en los músculos,
el ATP (ó adenosina trifosfato).
Un corredor de 100 metros lisos depende del ATP para conseguir el 85% de
la energía que necesita para cubrir una distancia. El 15% restante le
llega del azúcar almacenado en el cuerpo.
Cada haz de fibras, a su vez, está compuesto por otros grupos de
filamentos. Cada uno de ellos contiene grupos de proteínas que se
superponen entre sí cuando el músculo se contrae. Hay dos tipos
principales de filamentos: la miosina y la actina.

Al contraerse el músculo las cabezas de miosina descomponen el ATP. La
energía liberada incrementa la superposición de filamentos y el músculo
se contrae
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